Qué significa hoy en día crear algo épico dentro de Nike

  • 29/5/2026
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Estamos en 2015, y por el campus mundial de Nike en Beaverton, Oregón, se pasea Kobe Bryant, un genio del baloncesto de 1,98 m de altura, interesado por lo que su partner deportivo está haciendo en sus espacios de innovación de productos. El creador de la Mamba Mentality se acerca al equipo de Nike y les pregunta: "¿Estáis creando algo épico?".

Esa frase de Kobe se ha convertido en el faro que guía a Phil McCartney, EVP y director de Innovation, Design & Product de Nike. Es una llamada a la acción, y en ella se define una misión tan importante para él como el objetivo de Bill Bowerman de que la empresa ayudara a la comunidad de atletas* a mejorar. "Tenemos la autenticidad de Bowerman en las raíces de la empresa y la irreverencia de Kobe como deportista; si juntas todo eso, se convierte en un estándar de excelencia", dice McCartney. Así es como evalúa los productos: ¿es algo épico? ¿Hace que la comunidad de atletas mejore? "Si no es así, entonces mejor no hacerlo".

"Tenemos la autenticidad de Bowerman en las raíces de la empresa y tú, la irreverencia de Kobe como deportista; si juntas todo eso, se convierte en un estándar de excelencia". ¿Es algo épico? ¿Hace que la comunidad de atletas mejore? "Si no es así, entonces mejor no hacerlo".

Phil McCartney, EVP y director de Innovation, Design & Product.

Antes de que McCartney asumiera su cargo en junio de 2025, a Nike no le faltaban ideas ni estudios de ciencia del deporte. Lo que necesitaba era centrarse, esa memoria muscular para convertir sus conocimientos sobre atletas, sus datos respaldados por la ciencia y sus ideas de diseño y producto en movimientos más decididos, precisos y espectaculares. Un poco de descaro tampoco vendría mal. "Quería que recuperáramos nuestra confianza, que fuéramos más ágiles, que tuviéramos espíritu competitivo y una mentalidad deportiva en el trabajo", dice McCartney.

En poco tiempo, se logró definir una estrategia clara, establecer prioridades sin concesiones y dar rienda suelta a la imaginación. En septiembre, el equipo de Innovation pasó a denominarse "IDP" (Innovation, Design, Product), siglas que, según McCartney, reflejan el proceso de creación: antes de que su equipo haga nada, tiene que innovar,  luego diseñar, y el producto es el resultado. Al mismo tiempo, la empresa lanzó su Sport Offense: organizar equipos en toda la empresa por deporte para atender mejor a la comunidad de atletas. Tiene dos objetivos a corto plazo: reconectar el producto con la ciencia, aprovechando la capacidad de la empresa para analizar y estudiar como nadie, y reforzarlo con lo mejor del deporte. Y desarrollar un enfoque más profundo y holístico de la innovación que conecte mejor a los equipos de NIKE, Inc., y así crear un motor que acelere la creación de productos.

"Quiero que volvamos a las raíces, que apliquemos un modelo hiperlocal y que estemos en contacto con cada atleta para poder anticiparnos a sus próximas necesidades".

Phil McCartney, EVP y director de Innovation, Design & Product.

McCartney dice que donde más feliz se siente es en los espacios creativos del campus: el edificio Serena Williams, el edificio Michael Jordan, el LeBron James Innovation Center y los espacios de Converse, así como el Bowerman Footwear Lab, donde, según él, los equipos hacen magia cada día. Este espacio de 8.361 m² ubicado en el Edificio Mia Hamm es una fábrica de ideas donde se crean zapatillas. Entre montones de rollos de tela de colores y hormas, McCartney parece un niño en Disneylandia, disfrutando de las posibilidades tecnológicas que la empresa tiene al alcance de la mano. "Este laboratorio cambia la forma de pensar de la gente sobre la creación de productos y el diseño; es nuestro laboratorio de pruebas", explica McCartney, haciendo hincapié en que este  es el espacio donde te das cuenta de que Nike es una empresa dedicada a la comunidad de atletas con nuevas soluciones. Una de las partes más emocionantes para McCartney es la capacidad de crear prototipos en tiempo real y la posibilidad de retocar una idea de producto pensando en cada atleta que visita el campus, para luego modificar el prototipo al instante a partir de sus comentarios.

Ese espíritu innovador está muy ligado a otra estrategia clásica de Nike: salir a las comunidades y conocer a la gente. "Quiero que volvamos a las raíces, que apliquemos un modelo hiperlocal y que estemos en contacto con cada atleta para poder anticiparnos a sus próximas necesidades", dice McCartney. Desde su oficina en la quinta planta del edificio Sebastian Coe, saca su ordenador y muestra una presentación que profundiza en los tres ejes principales de los equipos de innovación de Nike para el próximo año fiscal. Como puedes ver, explica, estas tres estructuras de producto se pueden adaptar por región, por deporte y por atleta. No siempre fue así, añade. Reducir los productos más innovadores a estas tres estructuras nos llevó meses de descartar buenas ideas para quedarnos con las mejores, y luego pulirlas hasta que fueran épicas.

Según McCartney, una forma de hacer esto realidad es contar con la colaboración de partners clave. Acaba de regresar de un viaje de dos semanas por Asia, donde dice que ha trabajado directamente con propietarios de fábricas a los que conoce desde hace 20 años. "Hemos analizado los pasos necesarios para acelerar las ideas de mis equipos, desde el concepto hasta el producto final, de forma más rápida y eficiente". "Esto es clave para poner en marcha nuestro motor de innovación y resolver los retos en tiempo real".

A la izquierda, McCartney ganando su primera carrera de atletismo, una de 1.500 m, con sus primeras zapatillas Nike; a la derecha, las zapatillas con clavos Nike Flame que llevaba, hoy expuestas en su oficina.

Como toda la gente de su edad, McCartney quería ser futbolista. Este deporte era el alma de Newcastle, la ciudad del norte de Inglaterra donde se crió. El fútbol era también la mejor forma de salir de esa ciudad obrera, donde la mayoría de la gente dejaba el instituto a los 16 para empezar a trabajar. Ir a la universidad era algo que solo hacían los demás, y las oportunidades en otros lugares, como Estados Unidos, parecían tan lejanas como la luna. Así que, como el resto, McCartney se unió al equipo de fútbol de su colegio, con el sueño de llegar a la Premier League.

Tras sus primeros partidos, que no fueron nada del otro mundo, su padre le sugirió que probara algo diferente. Fue la primera lección del joven Phil sobre cómo seleccionar y priorizar, dejando de lado una idea aceptable en busca de una mejor. McCartney se apuntó a un club de running que un grupo de padres del barrio había creado para evitar que sus hijos se metieran en líos. Las familias vivían con un presupuesto ajustado: su padre instalaba placas de yeso y su madre trabajaba en la construcción de un centro comunitario juvenil; dentro del club, la norma era que, cuando las zapatillas te quedaban pequeñas, se las pasabas a alguien más pequeño. McCartney pronto tuvo un par de zapatillas en naranja y rojo brillante, con un Swoosh amarillo tan eléctrico como un rayo. "Imagina recibir eso con 11 años", dice. Le gustaban tanto que dormía con ellas puestas. "No tenía ni idea de qué era Nike, no sabía que era una marca estadounidense, ni siquiera había oído hablar de Oregón". Pero sabía cómo le hacían sentir esas zapatillas: invencible, fuerte, rápido, capaz. La primera carrera que ganó, una de 1.500 m en pista, fue con unas Nike.

Para rematar el relato, nos enseña un par de las mismas Nike Flame con clavos una mañana de enero en el Glo’s Cafe, situado a los pies del edificio LeBron James Innovation, en el campus Philip H. Knight de Nike. No son las mismas que tuvo en su juventud, sino unas que encontró más tarde. Son más que solo piel y ante: estas zapatillas le recuerdan su dualidad, quién es y quién ha sido, y lo que le ha impulsado a seguir adelante. El niño que pasaba horas dibujando zapatillas; el adolescente que empezó a trabajar para ayudar a mantener a su familia; el joven que solicitó el trabajo de sus sueños en Nike, convirtiéndose en EKIN (porque se supone que estas personas conocen los productos de la marca al dedillo); y ahora, el líder que marca la estrategia de innovación, diseño y producto.

McCartney sabe que la perseverancia, la inteligencia y el trabajo duro le han llevado hasta donde está hoy, pero, según cuenta, durante años no pudo evitar sentir el síndrome del impostor, pensar que seguía siendo ese chico de clase trabajadora de un pueblo perdido de Inglaterra que fingía ser tan sofisticado como los demás. A día de hoy, dice, esos sentimientos siguen asomando de vez en cuando. "Estoy orgulloso de mis orígenes, pero hay una diferencia enorme entre de dónde venía y dónde estoy ahora", dice McCartney. Ese hecho hace que sea aún más importante, añade, demostrar a sus equipos que pueden mostrarse tal y como son. "Quiero que nuestra gente, sea cual sea su origen, se sienta a gusto aquí", dice, y añade: "Es difícil tener creatividad si a la vez intentas ser otra persona".

McCartney atribuye parte de este enfoque directivo a Vincent Coates, director sénior y responsable de desarrollo de zapatillas para fútbol, quien le enseñó que un gran líder crea un entorno en el que las personas se sienten empoderadas. Y Coates confirma que McCartney se lo ha ganado: "Daría la vida por Phil", dice, y lo describe como un líder que se siente igual de cómodo dirigiendo una reunión fuera de la oficina para hablar de zapatillas que aportando un toque de humor para rebajar la presión del día a día, como cuando se puso un disfraz de Elvis y cantó Suspicious Minds para animar al equipo. Coates dice que el regreso de la empresa al mercado mundial del fútbol se debe a estrategias como la insistencia de McCartney en unir a equipos que antes trabajaban de forma aislada. Antes de que él asumiera el cargo, el departamento de innovación no tenía relación con los equipos de producto y marketing. Ahora todos están conectados y colaboran para alcanzar los mismos objetivos. "Phil ha creado un equipo más grande y esta cultura de pertenencia, inclusión y diversión", dice Coates. "Sí, tenemos retos. Pero ahora, al resolverlos juntos, es una experiencia divertida. Ese es el impacto que tiene en la gente: te hace querer darlo todo".

"Mi trabajo consiste en asegurarme de que la empresa esté dispuesta a asumir riesgos, a innovar sin miedo y a crear esos productos revolucionarios que sabemos que podemos hacer".

Phil McCartney, EVP y director de Innovation, Design & Product.

Desde niño, el deporte le ha llevado a vivir algunas de las experiencias más importantes de su vida. Las carreras le permitieron conocer diferentes rincones del país y relacionarse con gente de todo tipo. Con el deporte, "el mundo se hace cada vez más grande", dice. Y gracias a su larga dedicación al atletismo, aporta una empatía especial a su trabajo y a la situación de la comunidad de atletas. Sabe lo que es esforzarse más allá de lo que crees que eres capaz, competir contra tus propios límites, levantarte a las 5:00 para salir a correr, porque eso es lo que ha enseñado a su mente y a su cuerpo. Es un punto de vista que valora mucho en su trabajo, y que se valora de él. McCartney y el legendario maratonista y atleta Nike Eliud Kipchoge son amigos desde hace más de una década, y el atleta, que ha batido todos los récords, cuenta que él y McCartney hablan de todo: innovación, zapatillas de trail, ampollas, sus familias o el futuro de la empresa. A Kipchoge le encanta que puedan hacerlo mientras corren. "Me encanta poder hablar con alguien que también fue atleta, que trabaja en Nike y que forma parte de los que toman las decisiones", dice Kipchoge.

Escuchar a cada atleta no solo es una de las partes más inspiradoras y motivadoras del trabajo, dice McCartney, sino que es clave para que todo salga bien. "Lo más importante para innovar es apostar por cada atleta y sus ideas", dice, citando Breaking2, el proyecto de 2017 que al final ayudó a Kipchoge a completar una maratón en menos de 2 horas. "Esto supone un gran avance en el deporte, el potencial humano y la tecnología, y necesitamos esos momentos para pensar de forma diferente y a lo grande".

Phil McCartney, en el centro, junto al presidente ejecutivo Mark Parker y el atleta Nike y campeón de maratón Eliud Kipchoge, sosteniendo los comentarios escritos a mano por Kipchoge sobre un prototipo de zapatilla de competición de Nike.

"Me encanta poder hablar con alguien que también fue atleta, que trabaja en Nike y que forma parte del equipo directivo".

Eluid Kipchoge, atleta Nike y campeón mundial de maratón

Al igual que la comunidad de atletas Nike, McCartney quiere que su equipo se atreva a innovar y a ser creativo. Sin embargo, sabe que todo empieza por él como líder: "Siempre busco el equilibrio entre la atención a las personas y la competitividad", afirma. "Tenemos que ganar. ¿Cómo lo conseguimos?". Su papel no es solo ejecutar o delegar; también quiere crear las condiciones adecuadas para que las personas den lo mejor de sí mismas. "No necesitamos decirle a la gente lo que tiene que hacer; contamos con muchísimo talento". "Lo que necesitan es orientación, confianza y el respaldo necesario para ir a por algo grande".

Aunque McCartney quizá siga sin acabarse de creer que se fue de Newcastle, cuando vuelve a casa le gusta hablar con niños de la zona sobre su trayectoria: de cómo se puede pasar de ser un niño que corre impulsado por el potencial de sus zapatillas a convertirse en el responsable de dirigir su fabricación. Y no solo de la ciencia del deporte que ayudó a crearlas, sino también del diseño, la sensación y la pasión que hacen que una nueva generación lleve esas zapatillas hasta para dormir.

Ese es el nivel que la empresa vuelve a perseguir bajo la dirección de McCartney: en el laboratorio, en las conversaciones con atletas, en el prototipo, en la fase de edición y en el producto final. Nada menos que algo épico.

* If you have a body, you are an athlete.

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