La historia definitiva del campus internacional de Nike

  • 21/5/2026
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Camina por el campus global de NIKE, Inc. en Beaverton, Oregón, y descubrirás un lugar definido tanto por su escala como por la vida que lo habita.

Esto no es un parque de oficinas ni siquiera una sede corporativa. Es un mundo. Y es un mundo construido alrededor del deporte, donde el movimiento, el paisaje y la vida diaria se cruzan de maneras que lo abarcan todo.

Con más de 162 hectáreas de extensión, este campus ondulante cuenta con edificios que llevan el nombre de atletas legendarios y senderos para correr que pasan junto a canchas de futbol, un lago y laboratorios de innovación de última generación dedicados al futuro del deporte. Es un entorno amplio, diseñado cuidadosamente.

El otoño pasado, esta ciudad dentro de otra ciudad, llena de miles de empleados, recibió un nuevo nombre: Philip H. Knight Campus, en honor a su visionario cofundador, cuya incansable confianza en los atletas y la innovación ayudó a convertir a la empresa en una fuerza global.

Pero mucho antes de que existiera este campus, antes de la pista de tamaño oficial, la alberca de 11 carriles y el muro de escalada de 9 metros de altura, los miles de metros cuadrados dedicados a edificios para atletas o el reconocido Nike Sport Research Lab, Nike no tenía ninguna sede central. En 1964, se llamaba Blue Ribbon Sports y tenía orígenes mucho más modestos.

El LeBron James Innovation Center, inaugurado en 2021, cuenta con 7,800 metros cuadrados dedicados a la investigación deportiva.

Antes de que existiera el campus

En abril de 1964, un envío de 300 pares de tenis llegó a la casa de Bill y Lota Knight en SE Claybourne, en Portland. Su hijo de 26 años, Phil Knight (conocido entre sus amigos como "Buck") estaba comenzando su negocio de tenis y apiló las cajas en el cuarto de lavado del sótano.

Ese espacio se convirtió, literalmente, en la primera oficina de la empresa.

"No recuerdo si les pregunté", mencionó Knight más tarde en una entrevista con el Department of Nike Archives. "Simplemente ahí los guardé".

La primera oficina de Blue Ribbon Sports abrió en 1967 en SE 50th y Powell Boulevard, en Portland.

"[Nuestra primera oficina] era económica. Y estaba disponible".

Phil Knight, cofundador de NIKE, Inc.

Desde ahí, Knight cargaba los tenis en su Plymouth Valiant y conducía hasta preparatorias alrededor de Portland para intentar venderlos directamente a corredores. A veces los atletas no tenían efectivo en ese momento, así que pasaban más tarde por la casa para comprar un par.

"Era bastante increíble que pudieran encontrar el camino", dice Knight. "Vivíamos en una calle de una sola cuadra y era difícil de encontrar".

A medida que Blue Ribbon Sports crecía, la empresa dejó el sótano de sus padres, aunque la estabilidad todavía estaba lejos.

La primera oficina oficial abrió en 1967 en un pequeño edificio ubicado en SE 50th y Powell Boulevard, en Portland. La renta era de apenas $50 dólares al mes.

"Era económica", dice Knight. "Y estaba disponible".

Por dentro, el pequeño espacio servía prácticamente para todo al mismo tiempo: oficina, almacén, centro de ventas y tienda. Los pedidos se empacaban en la parte trasera, las facturas se escribían a máquina en el escritorio principal y los envíos se preparaban y enviaban manualmente.

"Recibíamos un pedido y nos íbamos atrás a empacar los tenis en una caja", recordó Bob Woodell, uno de los primeros empleados y el primer director de operaciones de la empresa. "Luego regresábamos al frente para escribir la factura, poner la dirección y el sello al sobre, y enviarlo por correo. En esos tiempos, si te hacían un pedido de 10 pares, era tocar el cielo con las manos".

No era precisamente una oficina silenciosa. Exactamente a las 4 p. m., la rockola de al lado, en Pink Bucket Tavern, comenzaba a sonar y el bajo hacía vibrar las paredes.

"Podías ajustar tu reloj con eso", recordó Woodell. "Pum, pum. Sabías que eran las 4 en punto".

La oficina de Powell fue la primera parada de lo que se convertiría en una etapa nómada para la joven empresa de calzado.

Durante la siguiente década, Blue Ribbon Sports se mudó repetidamente: desde sus primeras oficinas en el sureste de Portland hasta el edificio Horace Mann en Tigard, luego a Beaverton y nuevamente a Tigard, cerca de Nimbus Drive, antes de regresar a Beaverton, donde la empresa operaba desde dos oficinas en Murray Boulevard conocidas internamente como "Murray I" y "Murray II". En el camino, también estableció su primer almacén exclusivo para productos en Burnside, Portland, separado de sus oficinas. Para entonces, la empresa ya había adoptado su nombre definitivo: Nike, en honor a la diosa griega de la victoria.

A principios de los años ochenta, los empleados de Nike estaban distribuidos en más de 20 edificios por toda el área de Portland. La empresa crecía rápidamente, pero todavía no tenía un verdadero hogar.

Un lugar para unir al equipo

Nike sabía que necesitaba reunir a todos en un solo lugar.

"Estábamos dispersos en edificios por todo el condado de Washington", dice Knight. "Cuando pudimos mudarnos a una oficina central, sentimos que podíamos mejorar la comunicación entre los distintos departamentos".

También existía un problema de percepción. La empresa ganaba impulso como un importante negocio global, pero aún no lo parecía.

Vista de uno de los planos originales del campus de Nike.

"Ya empezábamos a ganar terreno, pero no teníamos presencia", recordó Jim Robison, quien se unió a la empresa en 1979 y más tarde ayudó a liderar el proyecto del campus. "La gente volaba desde Asia y Europa, llegaba a un pequeño edificio de 3,700 metros cuadrados frente a un K-Mart. Luego tenía que volver al coche para ir a otro lugar a una reunión, y después de la reunión, regresar al coche y volver".

Nike necesitaba mucho más que espacio. Necesitaba un entorno que reflejara en lo que se estaba convirtiendo.

"Queríamos un campus porque todos, en el fondo, seguimos siendo universitarios. Queríamos un lugar donde pudieras hacer tu trabajo, pero también un lugar donde quisieras estar".

Phil Knight, cofundador de NIKE, Inc.

En 1984, la empresa encontró ese lugar en un terreno de 30 hectáreas justo al norte de sus oficinas existentes en Beaverton. Nike compró el terreno por 5.5 millones de dólares en efectivo y aseguró el espacio para lo que eventualmente se convertiría en su campus permanente a nivel mundial.

Pero la construcción no comenzó de inmediato.

"Decidimos que no queríamos empezar a construir la sede hasta entender realmente qué representaba nuestra marca", dice Knight.

Ese enfoque tomó forma en 1987, cuando Nike definió su identidad

"Para 1987, dijimos que seríamos una empresa enfocada en el alto rendimiento", dice Knight. "Volvíamos a nuestras raíces; ese era nuestro enfoque".

Y con eso surgió una pregunta más grande: si Nike se estaba convirtiendo en una empresa global, ¿cómo debía verse su sede central a nivel mundial?

Diseñando un sentido de pertenencia

Cuando comenzó la construcción, el objetivo no era solo reunir a las personas. Era crear un lugar que se sintiera fundamentalmente distinto de las oficinas que la empresa había dejado atrás.

"Queríamos un campus porque todos, en el fondo, seguimos siendo universitarios", dice Knight. "Queríamos un lugar donde pudieras hacer tu trabajo, pero también un lugar donde quisieras estar". Esa idea se convirtió en la base de todo lo que vino después.

En 1988, ya estaba en marcha la construcción de la sede corporativa a nivel mundial de Nike.

En lugar de un único rascacielos, la nueva sede tomaría la forma de una colección de edificios organizados alrededor de espacios compartidos, más parecida a un campus universitario que a un parque corporativo de oficinas. Habría espacio para moverse, reunirse y pensar. 

Los primeros edificios fueron diseñados con lugares para comer, reunirse y desconectarse. El edificio Joan Benoit Samuelson, por ejemplo, funcionaba de manera similar a un centro estudiantil, con cafetería, pequeñas tiendas y espacios informales de reunión que atraían a los empleados durante todo el día. Eventos semanales, como el jardín cervecero de verano "Thirst Thursday", congregaban a empleados de distintos puestos y niveles de experiencia, borrando las barreras entre departamentos.

Vista aérea de la sede central de Nike en 1989.

"Desde nuevos empleados hasta ejecutivos sénior, todos se reunían para convivir y tomar cerveza", recuerda Scott Reames, historiador de Nike. "Era un ambiente relajado que permitía a los empleados liberar un poco de estrés y también conocer colegas de todas las áreas de Nike".

Cerca de ahí, el Bo Jackson Fitness Center funcionaba como un espacio recreativo del campus, con instalaciones para entrenamiento y canchas deportivas.

"Los empleados estaban rodeados de sus compañeros todo el día, todos los días laborales: en las oficinas, durante la comida, en el gimnasio y en las pistas para correr. Esa cercanía promovía interacciones espontáneas, facilitaba la colaboración y fomentaba un sentido de comunidad", dice Reames.

Patio del edificio Joan Benoit Samuelson, alrededor de 1990.

Incorporación de elementos naturales

La naturaleza no sería desplazada ni relegada a un segundo plano. Sería una parte central del diseño del campus.

En el corazón del terreno se creó un lago artificial, con edificios cuidadosamente distribuidos a su alrededor. En lugar de concebir el agua y el paisaje como obstáculos, el equipo decidió construir en armonía con ellos y adaptar el campus al entorno, y no al revés.

La tierra removida para crear el lago se utilizó para formar un terraplén alrededor del campus: una barrera tranquila y rodeada de árboles que separaba el espacio de la empresa del mundo exterior mientras creaba senderos para correr a lo largo de la propiedad.

El efecto era intencional. Inspirado en el contraste entre la vida urbana densa y los interiores tranquilos que había experimentado en Japón, Knight imaginó un lugar que ofreciera una sensación de calma después de la intensidad de los viajes de trabajo.

"Sales ahí afuera a pelear las batallas", dice, "y vuelves a casa queriendo simplemente un lugar donde haya paz".

Una piscina reflejante frente al Mike Krzyzewski "Coach K" Fitness Center.

"Sales ahí afuera a pelear las batallas y vuelves a casa queriendo simplemente un lugar donde haya paz".

Phil Knight, cofundador de NIKE, Inc.

Edificios de la sede central de Nike, de izquierda a derecha: Next%, John McEnroe, Prefontaine Hall, Michael Jordan y Mike Schmidt.

Incluso los propios edificios reflejaban esa visión. Desde el inicio, los edificios fueron diseñados con poca altura y distribuidos por el paisaje para integrarse al entorno natural. Con más terreno disponible, Knight y su equipo directivo tomaron la decisión de expandirse horizontalmente en lugar de construir hacia arriba, priorizando estructuras de cuatro pisos sobre torres más altas. En el interior, las decisiones de diseño priorizaban la apertura y el movimiento, con elementos como escaleras más amplias para dejar entrar más luz natural, incluso a costa de reducir espacio de oficina utilizable.

Desde el inicio, el campus no se construyó únicamente para albergar un negocio. Fue diseñado para reflejar la identidad de una empresa moldeada por atletas y por los entornos en los que se mueven.

Los edificios Mia Hamm y Jerry Rice en la actualidad.

Construido en torno a los atletas

A medida que el campus tomaba forma, incluso los nombres de sus edificios reflejaban los valores de la empresa.

Los primeros planes, que identificaban los edificios simplemente como "A", "B" y "C", fueron descartados en favor de un sistema que encajara mejor con la cultura deportiva de Nike.

"Les dije que si iban a nombrar los edificios así, la iban a pasar muy mal", recordó Howard Slusher, líder del proyecto del campus. "Esos nombres no nos definían. Les sugerí que les pusieran el nombre de nuestros atletas".

Esa idea transformó por completo el plan. Los edificios comenzaron a llevar el nombre de atletas que destacaban en sus disciplinas: miembros del Salón de la Fama y figuras que estaban muy por encima de sus competidores.

Los primeros edificios fueron nombrados en honor a íconos como Steve Prefontaine, Joan Benoit Samuelson y Michael Jordan, una tradición que continuaría a medida que el campus siguiera creciendo.

El edificio Michael Jordan en 1990.

"Les dije que si iban a nombrar los edificios así ["A", "B" y "C"], la iban a pasar muy mal". Esos nombres no nos definían. Les sugerí que les pusieran el nombre de nuestros atletas".

Howard Slusher, líder del proyecto del campus de Nike

El Bo Jackson Fitness Center y sus canchas.

El campus original tomó forma a lo largo de dos años, comenzando en 1990 con edificios como Mike Schmidt y Michael Jordan, y continuando hasta 1992 con la inauguración del edificio Nolan Ryan.

Por primera vez, la empresa tenía un lugar diseñado para su manera de trabajar y para lo que aspiraba a convertirse.

No era solo una sede corporativa. Era el cimiento de todo lo que vendría después.

"Reunir a los equipos de diseño de calzado y de ropa creó una sinergia increíble", recuerda el exdirector de diseño Wilson Smith, quien pasó más de 40 años en la empresa. "Solo nos separaba un puente interno entre ambos lados del edificio… No creo que sea coincidencia que recordemos los años noventa como la época dorada del diseño de producto".

Expansión y reinvención

El crecimiento llegó rápido y en oleadas.

A finales de los años ochenta, el crecimiento de la empresa impulsaba la construcción constante de nuevos edificios. Nike inauguró oficialmente su nueva sede en octubre de 1990 y reunió por fin a empleados que durante años habían estado dispersos por toda la región.

Y el ritmo no se detuvo. En menos de una década, Nike expandió el campus de manera significativa y prácticamente duplicó su tamaño mientras el negocio crecía aceleradamente durante los años noventa. La tradición de nombrar edificios en honor a atletas continuó, con espacios dedicados a figuras como Ken Griffey Jr., Mia Hamm y Jerry Rice, reforzando el vínculo entre la empresa y los atletas a quienes servía.

Phil Knight, cofundador de NIKE, Inc., junto a Jerry Rice durante la inauguración del edificio Jerry Rice en 1999.

La siguiente etapa no solo tuvo que ver con el tamaño, sino también con las capacidades del campus.

A finales de los años noventa y principios de los dos mil, el campus evolucionó para reflejar a una empresa que ya no construía pensando en contingencias, sino con plena confianza en su rumbo.

"El campus original fue diseñado de tal manera que, si el negocio de Nike sufría una caída fuerte, algo que era una amenaza en los años ochenta, uno o más edificios podían venderse o rentarse a otra empresa", explica Reames. "Pero el crecimiento explosivo de los años noventa consolidó la idea de que la segunda expansión ya no necesitaría un plan de respaldo, y el diseño de los nuevos edificios refleja esa sensación de permanencia".

Las nuevas instalaciones eran más grandes y estaban diseñadas para responder a una fuerza laboral en rápida expansión y a las demandas cada vez más complejas de una marca global. Espacios como el Tiger Woods Center, inaugurado en 2001, crearon lugar para reuniones a gran escala, desde juntas de ventas hasta lanzamientos de productos, que antes requerían sedes externas. Cada edificio ampliaba no solo el espacio disponible de Nike, sino también las posibilidades del campus.

Comienza la construcción del edificio Serena Williams en 2018.

La evolución culminó en una gran expansión moderna que volvió a transformar el campus.

A finales de la década de 2010, Nike emprendió un importante proyecto de desarrollo que incluyó tres grandes edificios distribuidos en miles de hectáreas y más de 102,000 metros cuadrados de nuevo espacio. La expansión introdujo un nuevo lenguaje arquitectónico: estructuras más oscuras y minimalistas, diseñadas con la sustentabilidad, el rendimiento y la colaboración como pilares, y que acercaban más que nunca la investigación, el diseño y la creación de productos.

"El liderazgo de Nike quería una arquitectura de clase mundial que capturara la esencia de la marca y reflejara a Nike como líder", dice Gene Sandoval, socio de ZGF Architects y responsable del diseño del edificio Sebastian Coe, inaugurado en 2018. "El Seb Coe fue diseñado para representar movimiento, dinamismo y funcionar como un espacio creativo e inspirador integrado en el bosque North Wood".

Nike sabía exactamente lo que quería en sus edificios. Cuando Sandoval presentaba planos a Knight y a Howard Slusher, ellos le pedían "hacerlo más grande". La filosofía de Knight era simple: si Nike iba a hacerlo, lo haría en grande. Sandoval recuerda sentirse constantemente impresionado por la seriedad con la que asumían la idea de que la arquitectura debía transmitir la cultura y la esencia de la marca.

Esa visión dio forma a cada detalle del edificio Seb Coe. Ubicado dentro del bosque North Wood, y originalmente nombrado en honor a ese bosque, el edificio fue diseñado pensando en preservar el entorno natural. El equipo recibió la instrucción de conservar la mayor cantidad posible de árboles y buscó que los interiores transmitieran la sensación de formar parte del bosque que rodea el edificio. Eso se percibe especialmente en la cafetería, cuyas ventanas de piso a techo ofrecen vistas directas al bosque. El edificio estaba pensado para sentirse profundamente conectado con Oregón.

En su fachada volada, un elemento de agua enmarca la característica más llamativa de la estructura. Los planos originales contemplaban que el voladizo se extendiera unos 18 metros desde la base hasta la punta, hasta que Sandoval se los mostró a Mark Parker, quien pidió ir más allá. Al final, duplicaron la longitud. Con 36 metros, se convirtió en una proeza de ingeniería sin comparación en Oregón.

En el centro de esta transformación arquitectónica estaba el LeBron James Innovation Center, inaugurado en 2021 y considerado un cambio radical en la forma en que Nike desarrolla sus productos. En su núcleo se encontraba el revolucionario Nike Sport Research Lab (NSRL), un laboratorio de innovación de clase mundial construido para estudiar a los atletas en movimiento. Equipado con cientos de cámaras de captura de movimiento, decenas de plataformas de fuerza y entornos de prueba avanzados, el laboratorio permitía a investigadores, diseñadores e ingenieros observar el rendimiento en tiempo real y transformarlo directamente en innovación.

"El NSRL es el epicentro de nuestro trabajo con atletas de todas las capacidades, orígenes, habilidades y deportes", dice Matthew Nurse, director científico de Nike.

Si el edificio LeBron representaba un gran salto en la ciencia aplicada al deporte, el edificio Serena Williams reflejaba una apuesta igual de ambiciosa por la creatividad.

Los empleados de Nike suelen usar la rampa del LeBron James para entrenar o realizar reuniones caminando cuesta arriba.

"El NSRL es el epicentro de nuestro trabajo con atletas de todas las capacidades, orígenes, habilidades y deportes".

Matthew Nurse, director científico de Nike

Inaugurada en 2022, la estructura de casi 93,000 metros cuadrados es la más grande del campus y una de las apuestas más importantes de Nike por el diseño. El edificio reunió en un solo espacio a equipos de producto, análisis y comercialización, y fue diseñado para acelerar la colaboración e impulsar nuevas ideas desde el concepto hasta la realidad. Laboratorios especializados, entornos inmersivos y amplios showrooms permitían a los equipos probar, visualizar y perfeccionar ideas a gran escala.

"Todo el edificio te deja sin aliento", dice Serena Williams sobre el edificio que lleva su nombre. "Cada elemento, cada rincón, es una oportunidad para inspirarse".

Las incorporaciones más recientes marcaron una nueva era para el campus, caracterizada no solo por el crecimiento, sino también por la integración. Ciencia y creatividad, investigación y diseño, todo trabajando lado a lado.

Un lugar de trabajo excepcional

En conjunto, décadas de decisiones cuidadosamente pensadas han creado algo poco común en el Philip H. Knight Campus: un espacio de trabajo que opera a la escala de una empresa global, pero que al mismo tiempo puede sentirse como un hogar cercano e inmersivo para sus empleados.

Para quienes lo visitan por primera vez, la impresión es inmediata. Al recorrer el campus, los campos abiertos y los senderos rodeados de árboles transforman la percepción de la distancia. Cruzar de un extremo al otro puede tomar 15 minutos o más, y el entorno cambia constantemente: pasa de espacios amplios y abiertos a rincones escénicos que parecen escondidos dentro del paisaje. Como ocurre con cualquier lugar especial, son las personas quienes le dan energía. Los empleados se cruzan entre reuniones, en medio de conversaciones o caminando de un lado a otro, en momentos que recuerdan más a un campus universitario que a una oficina corporativa, saludándose al pasar mientras caras conocidas se encuentran durante el día.

Vista desde arriba, la enorme estructura del edificio Serena Williams forma la silueta del ala de una diosa.

Es el tipo de lugar que Phil Knight imaginó desde el principio. Un sitio al que vuelves para reiniciar y prepararte para salir de nuevo.

"Trabajé en Nike durante 30 años y estudié la empresa de cerca durante 17 más como historiador de la compañía, y realmente creo que la creación de lo que hoy es el Philip H. Knight Campus fue un catalizador que impulsó una era de creatividad e innovación sin precedentes", dice Reames. "Si el campus de Nike es el núcleo, entonces sus empleados son los electrones, chocando entre sí para generar energía, luz e ideas".

La pista Michael Johnson ofrece un espacio de entrenamiento de clase mundial en medio de un entorno natural.

"Esto es más que un cambio de nombre. Es un tributo al hombre cuya visión creó un movimiento global".

Elliott Hill, presidente y director ejecutivo, NIKE, Inc.

Ronaldo Field funciona tanto como espacio de entrenamiento para equipos profesionales como para partidos informales entre empleados.

Un nuevo nombre, un legado duradero

Durante más de tres décadas, el campus fue conocido simplemente como Nike World Headquarters, el centro de una empresa que pasó de operar en un sótano a convertirse en una fuerza global.

En 2025, fue renombrado oficialmente como Philip H. Knight Campus, reforzando su vínculo con el cofundador de la compañía.

"Esto es más que un cambio de nombre", escribió Elliott Hill, presidente y director ejecutivo de NIKE, Inc., en un comunicado dirigido a los empleados de Nike. "Es un tributo al hombre cuya visión creó un movimiento global. Es además un recordatorio, para cada uno de nosotros que andará por estos senderos y correrá por estos campos, de lo que puede pasar cuando la convicción se convierte en acción".

El cambio de nombre se conmemorará oficialmente el 21 de mayo de 2026, en un momento pensado para reunir a la comunidad de Nike alrededor del legado, y del futuro, de un espacio que ha moldeado a la empresa durante más de 35 años.

En ese sentido, más que marcar un nuevo capítulo, el cambio de nombre reafirma la historia que Nike ha construido desde el principio. Desde un cuarto de lavado en un sótano hasta una sede central que abarca más de cien hectáreas, el hilo conductor sigue siendo el mismo: creer en los atletas, en la innovación y en que lo mejor siempre está por venir.

Cuando Elliott Hill regresó a Nike como presidente y director ejecutivo de NIKE, Inc., una de sus primeras peticiones fue volver a encender las fuentes del edificio Sebastian Coe "porque representan que hemos recuperado nuestro ritmo".

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