Una década de los supertenis: cómo Nike redefinió la velocidad


- 9/10/2026
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En 2014, un destacado periodista especializado en ciencias del deporte predijo que sería necesario esperar hasta 2075 para ver a un ser humano correr un maratón en menos de 2 horas. Al año siguiente, un equipo de investigación afirmó que era poco probable que ocurriera antes de finales de siglo.
Pero había algo que los expertos no sabían. Precisamente mientras se formulaban esas proyecciones, un equipo de científicos de Nike ya trabajaba en un laboratorio alejado de la mirada pública en un proyecto que desafiaría todos los pronósticos, adelantando ese hito varias décadas y cambiando radicalmente el mundo del maratón.
A mediados de la década de 2010, el récord mundial de maratón era de 2:02:57. Cerrar la brecha restante exigiría que los mejores runners del mundo mantuvieran una velocidad sin precedentes durante 42.2 km sin agotar sus reservas de energía, una hazaña que aún se consideraba más allá de los límites del rendimiento humano.
En el Nike Sport Research Lab (NSRL), los científicos discretamente habían empezado a hacerse una simple pregunta: ¿y si todo el mundo estuviera equivocado?

Lo que comenzó en el NSRL acabaría impulsando el desarrollo de los supertenis y daría lugar a Breaking2, un proyecto realizado en 2017, donde tres runners de fondo de élite se propusieron conquistar la barrera de las 2 horas en un maratón por primera vez.
"La idea de bajar 3 minutos de una sola vez parecía una locura. Y, aun así, internamente, sabíamos lo suficiente como para creer que quizá podríamos lograrlo".
Stefan Guest, vicepresidente de Nike y director creativo
Para encontrar la respuesta, recurrieron a investigaciones que llevaban años desarrollándose. Los científicos del NSRL habían estado estudiando la fatiga, analizando cómo definirla y cuantificarla en distintos deportes y atletas, cómo afectaba al rendimiento y a las lesiones, y de qué manera Nike podía ayudar a mitigar sus efectos.
"La fatiga es universal. Es algo que experimenta cada atleta, en cualquier nivel", afirma Matthew Nurse, director científico de Nike y vicepresidente del NSRL. "Pasamos años estudiando cómo afecta al rendimiento y a las lesiones, y cómo podríamos mitigar esos efectos. Cuando empezamos a plantearnos la posibilidad de un maratón de 2 horas, ya contábamos con todas las piezas necesarias".
Con el objetivo de lograr un maratón en 2 horas, el equipo se puso a sacar cuentas. ¿Cuánto tendrían que mejorar su velocidad los mejores maratonistas del mundo? ¿Y qué parte de esa mejora podría lograrse con los tenis?
Los cálculos apuntaban a un salto enorme: para bajar de las 2 horas, los mejores runners tendrían que ser aproximadamente un 3% más veloces y, probablemente, mejorar su economía de carrera en más de un 3%. En un deporte donde los récords normalmente se batían por cuestión de segundos a lo largo de muchos años, el objetivo era recortar 3 minutos de una sola vez.
"La idea de bajar 3 minutos de una sola vez parecía una locura", recuerda Stefan Guest, vicepresidente y director creativo de Futbol Internacional, quien por entonces lideraba el diseño de innovación en tenis de correr. "Y, aun así, internamente, sabíamos lo suficiente como para creer que quizá podríamos lograrlo".

Eliud Kipchoge y Sandy Bodecker, ya fallecido, en la línea de meta del Breaking2. Sandy muestra su tatuaje 1:59:59.
Esta posibilidad llamó la atención del fallecido Sandy Bodecker, entonces vicepresidente de Proyectos Especiales en Nike, quien durante décadas se había dedicado a perseguir ideas que otras personas consideraban imposibles.
Con el respaldo de Bodecker, el equipo comenzó a analizar de dónde podrían ganarse esos 180 segundos.
En aquel momento, la idea predominante sobre el calzado para maratón era que, si querías lograr que unos tenis de carrera fueran más rápidos, era necesario hacerlos más ligeros. Durante años, eso había significado reducir el diseño de los tenis a su mínima expresión. Debían ser más bajos, más planos y más delgados. Se quitaba la mayor cantidad posible de material y solo se dejaba la amortiguación suficiente para que los runners pudieran completar los 42.2 km, aproximadamente unos 28,000 pasos.
Nike ya había llevado esa fórmula casi al límite. El equipo de diseño solo podía prescindir de una cantidad determinada de material antes de que no quedara prácticamente nada.
"Estábamos agotando esa estrategia", recuerda Guest. "Podíamos seguir haciendo los tenis cada vez más delgados y ligeros, pero llegaría un punto en el que se desintegrarían".
El equipo de investigación ya sabía que otras propiedades del calzado, como la amortiguación y la rigidez de la placa, podían mejorar la economía de carrera. Sin embargo, las mejoras habían sido relativamente modestas y lo que beneficiaba a un atleta no necesariamente beneficiaba a otro.
Por lo tanto, el objetivo de bajar de las 2 horas requeriría que la marca replanteara por completo su enfoque de la velocidad y creara algo totalmente nuevo.

Los primeros prototipos y bocetos mostraban un enfoque del calzado de maratón totalmente diferente.
"Logramos un avance enorme gracias a un solo material: una espuma de calidad superior, con más retorno de energía y menos peso. Además, resultó tener una resiliencia mayor de lo que esperábamos".
Chris Cook, desarrollador de calzado Nike
El avance se lograría a miles de kilómetros de distancia, con un fabricante de materiales poco conocido del Reino Unido.
En aquel entonces, la mayoría de las espumas utilizadas en el calzado deportivo se fabricaban mediante un proceso químico. Pero mientras la marca del Swoosh buscaba una nueva forma de avanzar, Denis Schiller, ahora investigador senior de materiales para calzado de Nike, hizo un descubrimiento: Zotefoams, una empresa británica de materiales, había desarrollado recientemente un método que usaba la presión extrema para introducir nitrógeno en la espuma, dando como resultado un material significativamente más ligero y con un mayor retorno de energía.
"Logramos un avance enorme gracias a un solo material: una espuma de calidad superior, con más retorno de energía y menos peso. Además, resultó tener una resiliencia mayor de lo que esperábamos", dice Chris Cook, desarrollador de calzado Nike que trabajó en los primeros prototipos del proyecto.
Ese gran avance acabaría conociéndose como ZoomX.

Creada mediante un proceso de inyección de nitrógeno, la espuma ZoomX que se encuentra en la entresuela de estos Zoom Vaporfly Elite de 2017, firmadas por el atleta Lelisa Desisa, es ligera y responsiva, y ofrece retorno de energía.
Con la espuma nueva más ligera, llegó también una nueva sensación de posibilidades. Por primera vez, Nike podía agregar más amortiguación sin las desventajas en términos de peso que hasta entonces habían sido inevitables. En lugar de seguir eliminando material, el equipo de diseño podía volver a incorporarlo para obtener un mayor retorno de energía.
Pero el equipo seguía persiguiendo un objetivo casi inimaginable: para rebajar casi 3 minutos el récord mundial de maratón, la nueva tecnología tendría que ofrecer una mejora drástica en la economía de carrera, es decir, en la cantidad de energía necesaria para mantener el ritmo.
Comenzaron a experimentar con la cantidad de espuma que podían colocar en la planta del pie y con cómo podía funcionar en conjunto con otro elemento que estaba entrando en escena: una placa curveada de fibra de carbono. En lugar de limitarse a crear una placa más rígida, el equipo diseñó cuidadosamente su forma y curvatura para reducir la carga biomecánica del runner.
Juntas, estas dos tecnologías dieron lugar a un nuevo tipo de sistema que combinaba amortiguación, rigidez y retorno de energía de una manera nunca antes vista en unos tenis de competencia. Con cada zancada, la placa curveada, combinada con la espuma ligera de gran retorno de energía, reducía la cantidad de energía necesaria para mantener el ritmo.

El primer prototipo de los Vaporfly se llamó "vehículo de prueba del 3%", en referencia al objetivo de Nike de lograr que los runners fueran al menos un 3% más veloces.
"Incluso antes de analizar los datos, sabía que estábamos por lograr algo grande".
Emily Farina, investigadora principal senior del NSRL
A medida que las piezas empezaban a encajar, el equipo desarrolló una serie de prototipos junto con el NSRL para comprobar si las ganancias teóricas generarían mejores resultados cuando los atletas corrieran con los tenis en condiciones reales.
Emily Farina, actualmente investigadora principal senior del NSRL, fue una de las investigadoras que llevó a cabo aquellos primeros estudios, utilizando la biomecánica para impulsar el diseño del calzado. Parte de su trabajo consistía en medir el consumo de oxígeno de atletas mientras corrían a una velocidad controlada con máscaras de oxígeno puestas. De ese modo registraba cuánta energía necesitaban para mantener el ritmo. La investigadora, con formación de nivel doctoral, recuerda que estaba frente al monitor cuando comenzaron a llegar los datos.
"Estaba mirando la pantalla y, cuando llegaron los números, tuve que mirar dos veces", recuerda. "Incluso quise comprobar si la máscara estaba funcionando bien".
La mejora en el costo metabólico era tan llamativa que Farina se dio cuenta de inmediato que estaba ante un momento trascendental.
"Los números que aparecían en pantalla en tiempo real no se parecían a nada que hubiéramos visto antes", afirma. "Incluso antes de analizar los datos, sabía que estábamos por lograr algo grande".
Tras calcular los resultados, Farina confirmó su intuición. El grupo de runners que utilizaba los nuevos prototipos obtenía una mejora del 4% en la economía de carrera en comparación con los tenis de competencia anteriores de Nike. Y, algo aún más extraordinario, cada runner experimentaba esa mejora.
Con estos datos que respaldaban su nueva fórmula, el equipo de diseño comenzó a transformar el prototipo en unos auténticos tenis de competencia. El resultado fue un modelo que el mundo pronto conocería como los Nike Zoom Vaporfly 4%.

Elliott Heath, en una foto del lanzamiento de los Vaporfly Next% en 2019, recuerda las primeras reacciones de los atletas con respecto a los Vaporfly originales: "Eran diferentes a cualquier cosa que hubieran visto antes".
Mientras el equipo de diseño seguía trabajando con la nueva espuma y los Vaporfly empezaban a tomar forma, se descubrió un segundo beneficio que nadie había previsto. La misma fórmula que estaba permitiendo conseguir notables ganancias de velocidad también aportaba algo que, por entonces, rara vez se asociaba con los tenis de competencia: comodidad.
Para las generaciones de runners de fondo, correr más rápido solía implicar sacrificar algo a cambio. Los tenis de competencia más ligeros ofrecían poca protección para el pavimento, y el castigo que sufrían los pies simplemente formaba parte de la carrera.
"En esa época se creía que existía una relación inversa entre la velocidad y la comodidad", afirma Elliott Heath, responsable de Nike Running en Sport Innovation Studio. "Simplemente se daba por hecho que, para ganar velocidad, tenías que sacrificar una parte del cuerpo".
"Cuando me ubiqué en la línea de salida del Maratón de Boston en 2017, los Vaporfly todavía estaban en sus primeras etapas y eran poco conocidos. Era como tener una ventaja competitiva secreta".
Carrie Dimoff, directora de productos de Innovación en Calzado
Carrie Dimoff, exmaratonista de las pruebas clasificatorias olímpicas de EE. UU., que se unió a Nike Innovation en 2016, conocía muy bien esa disyuntiva. Había pasado años compitiendo con los tenis ligeros y delgados que predominaban esta disciplina deportiva en aquella época.
Pero trabajar en Nike le permitió descubrir los beneficios de los Vaporfly antes que el resto. Cuando comenzó a usarlos para competir, notó la diferencia de inmediato.
"Cuando me ubiqué en la línea de salida del Maratón de Boston en 2017, los Vaporfly todavía estaban en sus primeras etapas y eran poco conocidos. Era como tener una ventaja competitiva secreta", recuerda.
Dimoff, ahora directora de productos de Innovación en Calzado, recuerda que, al ver a sus competidores con esos tenis delgados de competencia que habían definido la categoría durante tanto tiempo, se sentía mal por ellos.
"Estaba junto a runners que usaban tenis de espuma EVA de 10 milímetros, tan finos como unas chanclas, y pensé: No puedo creer que vayan a someter el cuerpo a semejante esfuerzo en una carrera con desniveles con esos tenis tan bajos, mientras yo tengo toda esta protección y propulsión".
Para Heath, también runner de élite y participante de las pruebas clasificatorias olímpicas de EE. UU., los beneficios de esa protección adicional iban más allá del día de la carrera. Como runner profesional, había sufrido una serie de lesiones en los pies y se había sometido a tres cirugías en cuatro años. Durante su recuperación, comenzó a usar los Vaporfly simplemente para caminar por el campus de Nike.
"La placa de fibra de carbono, el diseño tipo mecedora y la geometría propulsiva hacían que mi pie se moviera con menos esfuerzo, y la amortiguación adicional me protegía las zonas más sensibles", recuerda. "Me dio esperanza de que podría volver a correr".

Cuando los runners se alinearon en la pista del Circuito de Monza para el Breaking2, afrontaron el desafío de correr un maratón en menos de 2 horas como un sistema integrado, combinando calzado, entrenamiento, nutrición, hidratación y estrategia para el día de la carrera.
Ahora que los Vaporfly eran una realidad, había que ponerlos a prueba.
El proyecto había nacido con el ambicioso objetivo de correr un maratón en menos de 2 horas. Y, con unos tenis que ya habían demostrado increíbles ganancias de velocidad, Nike tenía todo listo para descubrir si aquella hazaña podía convertirse en realidad.

Los Nike Zoom Vaporfly Elite se crearon específicamente para el Breaking2, con versiones específicamente adaptadas a cada uno de los tres maratonistas de clase mundial que participaban en el proyecto.
La ambición tomó forma en el Breaking2. El 6 de mayo de 2017, tres de los mejores maratonistas del mundo se alinearon antes del amanecer en un circuito de Fórmula 1 en Monza, Italia, listos para comprobar si podían derribar esa esquiva barrera.
Nike había dedicado meses a perfeccionar cada detalle, desde la nutrición hasta la aerodinámica y el ritmo de la propia carrera. Un equipo de 30 pacers estaba preparado para ir rotando durante la carrera. A las 5:45 a. m., partieron con la mirada puesta en hacer historia.
2 horas y 25 segundos más tarde, Eliud Kipchoge cruzó la línea de meta, rozando una barrera que, apenas unos años antes, los expertos habían pronosticado que se mantendría durante décadas.
No se logró romper la barrera de las 2 horas, pero gracias a la actuación de Kipchoge, el objetivo parecía de pronto estar al alcance.
Nike ya estaba trabajando en los tenis que lo ayudarían a completar la hazaña.

Carrie Dimoff, fotografiada con Eliud Kipchoge, ayudó a desarrollar los Alphafly, la siguiente evolución de los supertenis y el modelo que Kipchoge usó para hacer historia.
Sin que el resto del mundo lo supiera, Nike ya había comenzado a trabajar en la siguiente generación de supertenis, incluso antes de que tuviera lugar el Breaking2. Mientras los Vaporfly se preparaban para hacer su debut público, el equipo de diseño y el equipo de investigación se preguntaban cómo podían llevar aún más lejos aquel nuevo sistema.
Para Guest, parte de la respuesta estaba en una tecnología que había definido a Nike durante décadas: Air. El equipo empezó a analizar cómo combinar esta plataforma de amortiguación exclusiva con la espuma ZoomX y la placa de fibra de carbono. Con el tiempo, desarrolló un sistema de velocidad que incorporaba dos unidades Air Zoom altamente responsivas debajo del antepié.
Farina, que había contribuido a estudiar la biomecánica de los Vaporfly originales, recuerda que los Alphafly empezaron a tomar forma incluso antes de que los runners comprendieran plenamente de lo que eran capaces sus predecesores.
"Cuando se lanzaron los Vaporfly, la idea de los Alphafly ya existía", comenta. Así que, por dentro, pensábamos: Esperen a ver. Viene algo aún más grande".
Dos años después de Monza, Kipchoge estaba listo para intentarlo de nuevo. Esta vez, llegó con un prototipo de la siguiente generación de tenis de competencia de Nike en los pies: una primera versión de los tenis que más tarde se convertirían en los Alphafly Air Zoom NEXT%.
En un recorrido arbolado de Viena, Austria, miles de espectadores se habían reunido para ver a Kipchoge correr detrás de una formación de pacers que iba rotando. Durante 42.2 kilómetros, mantuvo el vertiginoso ritmo necesario para romper la barrera de las 2 horas: un promedio de 2 minutos y 50 segundos por kilómetro (o 4 minutos y 34 segundos por milla).
Cuando cruzó la línea de meta, el cronómetro marcaba 1:59:40. El rendimiento que solo se creía posible en el futuro se había adelantado más de medio siglo.

Dos años después del Breaking2, Kipchoge logró bajar de las 2 horas en Viena después de correr en 1:59:40 con un prototipo que se convertiría en los Nike Air Zoom Alphafly NEXT%.
Aunque en Viena todas las miradas estaban puestas en el cronómetro, había otra señal, menos evidente, de cuánto estaba cambiando el mundo del maratón.
Heath, que por entonces trabajaba estrechamente con Kipchoge, recuerda haber hablado con él a la mañana siguiente. El campeón de maratón le comentó que había salido a correr. Heath no podía creerlo: en sus últimos 10 maratones, Kipchoge nunca había podido correr al día siguiente.
"Me dijo que era la primera vez que sentía que su cuerpo podía correr al día siguiente de un maratón", recuerda Heath. "Y lo hizo el día después de correr en 1:59:40".

Los Air Zoom Alphafly NEXT% fueron una evolución de la fórmula de los supertenis. Se incorporaron unidades Air Zoom al sistema de ZoomX y fibra de carbono, lo que permitió aumentar el retorno de energía.
"Nuestro trabajo es buscar constantemente nuevas oportunidades de innovación. Seguir explorando espacios donde nadie ha logrado llegar y mostrarle al mundo lo que es posible".
Carrie Dimoff, directora de productos de Innovación en Calzado
Durante los siete años siguientes, Nike siguió perfeccionando su sistema de velocidad, refinando la interacción entre la espuma, la tecnología Air y la placa de fibra de carbono en las siguientes generaciones de los Vaporfly y Alphafly. Fue un proceso continuo e incansable.
"Una vez que comenzamos a observar la magnitud de los efectos que podíamos lograr, desarrollamos un modelo que relacionaba las propiedades del calzado con el rendimiento de los atletas. Fue algo así como una especie de laboratorio científico, donde nos planteábamos cuáles eran los límites y qué podríamos hacer después", afirma Farina.

Los Nike Zoom Vaporfly Elite Flyprint, que incorporaron por primera vez una parte superior con impresión 3D, se crearon con la ayuda de Eliud Kipchoge, que los usó cuando ganó el maratón de Londres 2018.
Según explica, este trabajo solo es posible porque Nike puede conectar directamente los aprendizajes del equipo de investigación que trabaja en el laboratorio con las personas que diseñan los tenis, todo bajo un mismo techo, en el LeBron James Innovation Center. Si su equipo quiere saber qué ocurriría si la placa tuviera una forma diferente o si se modificara con precisión la altura de la suela, por ejemplo, puede solicitarlo, ordenar la fabricación de un prototipo, ponerlo a prueba e iniciar el ciclo en cuestión de días. Posteriormente, esos prototipos se pueden entregar directamente a algunos de los mejores atletas del mundo, para que el equipo escuche sus comentarios, aprenda de su experiencia y perfeccione continuamente la tecnología.
El proceso responde a un objetivo claro, recuerda Matthew Nurse, que conserva sobre su escritorio los Vaporfly Elite hechos a medida en 2017 para que Eliud Kipchoge corriera el Breaking2, firmados por el atleta. "La solución para romper la barrera de las 2 horas, así como todos los avances en productos que hemos desarrollado desde entonces, no surgieron por casualidad", afirma. "Nuestra investigación y el trabajo con nuestros atletas nos han permitido comprender en profundidad la interacción entre todas las variables del calzado y cómo influyen en el rendimiento, la comodidad y el riesgo de lesiones. Y eso es lo que nos ha ayudado a abrir nuevos caminos, innovar y situarnos a la vanguardia de la industria".
Es una fórmula propia de una empresa líder para lanzar la próxima generación de calzado de competencia, un trabajo que ya está en marcha.

Los Alphafly 3 fueron el siguiente capítulo en la búsqueda de la velocidad por parte de Nike. El equipo de diseño perfeccionó la geometría de los tenis para ofrecer una plataforma más ligera y estable para competir.
Diez años después de reescribir la fórmula de los tenis de maratón, Nike sigue descubriendo nuevas formas de llevar aún más lejos la tecnología que impulsa el rendimiento en este deporte. Su último lanzamiento, los Nike Apex, ofrece hasta un 40% más de retorno de energía que los Alphafly 3.
Para Dimoff, esa búsqueda es el hilo conductor que une el audaz experimento que comenzó hace más de una década con todo lo que está por venir.
"Nuestro trabajo es buscar constantemente nuevas oportunidades de innovación", señala. "Seguir explorando espacios donde nadie ha logrado llegar y mostrarle al mundo lo que es posible".
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Con un lanzamiento previsto para enero de 2027, los Nike Apex incorporan por primera vez unidades Air Zoom dobles apiladas en unos tenis de competencia. Además, cuentan con la nueva espuma ZoomX LT y una placa Flyplate de fibra de carbono rediseñada, todo con un peso aproximadamente un 10% inferior al de los Alphafly 3. En la actualidad, estos tenis son la máxima expresión de la innovación de Nike para el día de la carrera, creados para maratonistas que buscan exprimir hasta el último segundo.



El equipo de diseño perfeccionó cada componente de los Nike Alphafly 4 para crear una experiencia de maratón más fluida y eficiente. El resultado son unos tenis que brindan un 10% más retorno de energía que su modelo predecesor y son un 5% más ligeros. Además, cuentan con una parte superior Atomknit nueva, espuma ZoomX LT, unidades Air Zoom renovadas, una placa Flyplate de fibra de carbono y una suela Fast Shot.



Los Nike Vaporfly 4 combinan la estabilidad y suavidad de los Vaporfly 3, creando un equilibrio ideal entre soporte y propulsión. Esa propulsión nace de la curvatura de la placa Flyplate actualizada de Nike, que ayuda a liberar el apalancamiento del pie y el tobillo, así como el retorno de energía generado por la espuma ZoomX. Además, su diseño ligero pesa aproximadamente un 10% menos que los Vaporfly 3 y 20 gramos menos que los Vaporfly originales de 2017.



Por primera vez, los Nike Alphafly 3 conectaban el talón y el antepié con una parte inferior continua, con diferentes patrones de pisada y una transición más suave del talón a la punta, sin importar el ritmo del runner. Las unidades Nike Air Zoom dobles en el antepié amortiguan el impacto con el pavimento y proporcionan retorno de energía a cada runner. Además, la placa Flyplate de fibra de carbono de longitud completa ofrece una pisada con propulsión y estabilidad.



El motor de los Nike ZoomX Vaporfly 3 se mantuvo sin cambios respecto de los Vaporfly 2, con esa sensación de propulsión que tanto valoran los runners gracias a la combinación de una placa Flyplate de fibra de carbono de longitud completa y la entresuela ZoomX. La geometría más depurada de la entresuela de los Vaporfly 3 incorporó una forma convexa en la zona del antepié, lo que proporcionaba una pisada cómoda y estable durante toda la transición, con la espuma Nike más resiliente. Las inscripciones en la entresuela hacían referencia al número de versiones de la parte superior de Flyknit que el equipo probó (57), y el icónico Swoosh extendido sobre la silueta completamente blanca rendía homenaje a los primeros Vaporfly utilizados en el Breaking2 de 2017.



Se agregó espuma adicional debajo de las unidades Air Zoom del antepié de los Nike Air Zoom Alphafly Next% 2, lo que aportaba un mayor retorno de energía y ayudaba a garantizar una transición suave del talón al antepié durante las zancadas. El talón ligeramente más ancho ayudaba a mejorar la estabilidad y la transición en los cambios de ritmo. La parte superior contaba con Atomknit 2.0, un material diseñado para la contención en el antepié, la transpirabilidad por encima de los dedos y un cómodo acolchado bajo las agujetas.



Los Nike ZoomX Vaporfly Next% 2 mantuvieron el probado sistema que combinaba una entresuela ZoomX y la placa Flyplate de fibra de carbono para aportar responsividad y combatir la fatiga. La parte superior de Flyweave se actualizó con un material aún más transpirable y flexible para mejorar el ajuste, y la geometría de los tenis y la composición de la entresuela se mantuvieron fieles a sus aclamados predecesores.



Los Nike ZoomX Vaporfly Next% contaban con una parte superior confeccionada con Vaporweave, un material más ligero que el Nike Flyknit, transpirable y que absorbía mucha menos agua procedente del sudor o la lluvia. Gracias a ello, los tenis se mantenían secos y ventilados durante todo el maratón. Los tenis incorporaron un 15% más de espuma Nike ZoomX en la entresuela en comparación con los Vaporfly 4% y tenían un patrón de tracción rediseñado, una mejora que surgió a pedido de Eliud Kipchoge tras competir en una carrera especialmente lluviosa en Berlín.



Los Zoom Vaporfly Elite nacieron como tenis de concepto, hechos a medida específicamente para que Eliud Kipchoge, Lelisa Desisa y Zersenay Tadese corrieran el Breaking2 en Monza, Italia, en 2017. Como complemento de la espuma ZoomX y la placa Flyplate de fibra de carbono, se incorporó una parte superior de Nike Flyknit ligera y suave que aportaba soporte y contención.



Una primera muestra de los Nike Zoom Vaporfly 4%, los supertenis que transformaron el diseño de los tenis de maratón. Hasta ese entonces, la creencia dominante era que los tenis de maratón debían ser extremadamente ligeros y estar muy cerca del suelo. Los Vaporfly 4% desafiaron la norma e incorporaron un nuevo sistema: una espuma apilada con retorno de energía y una placa propulsora de fibra de carbono. Cuando Nike lanzó por primera vez este modelo, el equipo de investigación descubrió que ofrecía, en promedio, una mejora del 4% en la economía de carrera en comparación con los anteriores tenis de maratón más rápidos de la marca, los Nike Zoom Streak 6.

(prototipo)

