Nike Pegasus: los orígenes de un modelo de referencia para correr


- 24/2/2026
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Obviamente, esta es una historia de running.
Una historia que sigue viva. Porque las Nike Pegasus son un caso muy especial y concreto, en el que la claridad de ideas y el respeto por los fundamentos cuajaron en un gran éxito, destinado a perdurar. Tras ver la luz en 1982, las Pegasus crecieron hasta transformarse en el modelo de running más longevo y popular de la marca. Una línea que ha sobrevivido y progresado década tras década, encadenando innovaciones y sobreviviendo a distintas revoluciones en la concepción del calzado deportivo. "En este caso, sobra la humildad", afirma Sebastian Tesche, jefe de línea de producto de las Pegasus 35. "Son mejores zapatillas de running del mundo y las que más éxito tienen. Ellas solas superan a gran parte de nuestra competencia, punto".
No se diseñaron pensando en crear un icono, sino para resolver un problema.

En 1983, Nike lanzó las Pegasus como una propuesta muy práctica: disponían de amortiguación Air justo donde más hacía falta. Lo dejaba muy claro este anuncio de aquella época, que daba protagonismo a la unidad Air del talón: "Never Will So Many Own So Much for So Little" (Nunca tantos habrán tenido tanto por tan poco).
A finales de los años 70, los primeros experimentos de Nike con las unidades Air prometían mucho, pero chocaban con las limitaciones de la tecnología. En 1978, las Tailwind introdujeron el Air en el running, pero llegó acompañado de problemas de estabilidad que la empresa tardó años en arreglar. A continuación llegarían las Columbia y las Aurora, que corregían parte de las carencias, pero resultaban demasiado rígidas justo en una época en que se demandaban diseños más flexibles. Por suerte, Nike tenía claro que la tecnología Air era una apuesta a largo plazo.

Antes de llegar las Pegasus, modelos como las Tailwind, Columbia y Aurora ya probaron a incluir la amortiguación Air. Aquella fase experimental daría paso al gran salto adelante de Nike.
"Lo mejor de todo es que en aquella teníamos la convicción de que la tecnología Air prácticamente no pierde sus propiedades de amortiguación a largo plazo. Y sigue siendo cierto".
Howard Banich, director de productos de Running, 1982
"Lo mejor de todo es que en aquella teníamos la convicción de que la tecnología Air prácticamente no pierde sus propiedades de amortiguación a largo plazo. Y eso sigue siendo cierto": así de rotundo es Howard Banich, responsable de la dirección de los productos de Running en 1982. "Jeff Johnson, que fue el primer empleado de Nike, siempre insistía en que hiciésemos una campaña publicitaria protagonizada por alguien que regresaba a la tienda con una unidad Air usada en la mano y decía 'Quiero unas zapatillas nuevas, pero con esta misma cámara de aire', porque había aguantado perfectamente".
Seguía en el aire una cuestión: ¿cómo incorporar la tecnología Air donde más importaba sin hacerlas demasiado caras o sofisticadas?
La respuesta vino de un proyecto de innovación entonces en marcha bajo la dirección de Mike Parker, hoy ex-CEO de Nike. Lo habían bautizado como programa "Air Wedge Trainer" y de él nacería el concepto Pegasus. Para eso se tomaron prestadas la parte superior y la suela exterior de las Internationalist y se les agregó una unidad Air encapsulada bajo el talón, fabricada en poliuretano y situada justo en la zona de impacto con el suelo. Básicamente, se trataba de una versión del Air más económica y sencilla, que se comportó de maravilla en las pruebas.

La cuña original con cámara Air bajo el talón que apareció con las Pegasus de 1983 era una unidad más pequeña y especializada. Aportaba amortiguación en la zona de pisada del talón, sin los costes que implicaría una unidad Air que abarcase toda la planta.
"Los talones con cuña ofrecían las mismas ventajas del Air donde más falta hacen (en la planta del talón y en la zona de impacto), pero abarataban los costes porque en realidad solo tenían un tercio del tamaño de la unidad Air-Sole completa que se usaba para las Tailwind", nos cuenta Parker.
Al mismo tiempo, New Balance acababa de presentar su modelo 990, bajo un lema muy provocativo: "Si el PVP es de 100 dólares, ¿las 990 son demasiado caras o demasiado baratas?". El precio revolucionó el mercado y reafirmó la actitud de Nike. Como la competencia estaba dispuesta a subir la apuesta, Nike vio la oportunidad de proponer una alternativa con grandes prestaciones técnicas a un precio más contenido.
De repente, aupadas por los excelentes resultados en las pruebas y el coste relativamente modesto en términos de materiales, las Air Wedge Trainer destacaban como la opción ideal.
Tomando el proyecto Air Wedge Trainer como base, empezó a desarrollarse el modelo Pegasus en el centro de Nike situado en Exeter (New Hampshire, EE. UU.), donde se refinaría el concepto de cuña Air hasta integrarlo en unas verdaderas zapatillas de running. Bill Peterson fue el encargado de diseñar la suela exterior. Bruce Kilgore, que ya tenía experiencia en el desarrollo de las Air Force 1, aportó ideas prácticas para el diseño. Parker integró aquellas aportaciones en una parte superior sencilla y funcional: de color gris, con toques de azul marino oscuro. Un look que luego un representante de ventas en Europa describiría como "un día de lluvia".
Además, Nike dio un giro estratégico a la estrategia de precios, con el objetivo de situarse cerca de los 50 dólares: trasladó la fabricación a Corea del Sur, a la fábrica de Poon Young. En aquel momento, en Corea no se producían muchas zapatillas para correr, así que fue necesario importar los componentes: las unidades Air en cuña desde EE. UU., el nylon desde Alemania. El equipo de desarrollo de Nike se las vio y deseó para afinar la técnica. Steve Roth, todo un veterano en labores de innovación, se acuerda de que "al principio, la unidad Air no encajaba del todo bien". Durante unas vacaciones en EE. UU. pasó dos semanas en Saco (en el estado de Maine), dedicado a pulir a mano las cuñas Air hasta adaptarlas al milímetro a la mediasuela.
A pesar de las dificultades, el proyecto avanzaba a toda velocidad. En apenas cuatro meses, Nike tenía lista la zapatilla: confeccionada alrededor de la unidad Air, con una serie de características clave cuidadosamente seleccionadas. Contaba una nueva espuma EVA, denominada Tomilite, que aportaba resiliencia. La suela exterior tipo gofre, con tacos orientados para facilitar el movimiento, potenciaba el contacto con el suelo y la estabilidad al correr. La parte superior era muy sencilla, ligera, sin grandes pretensiones.

Las Pegasus para hombre originales de 1983 era unas zapatillas prácticas, específicamente pensadas para correr, construidas sobre la base de una unidad Air en el talón, con mediasuela de EVA resiliente y una parte superior sencilla y despejada.
"En esencia, las Pegasus eran nuestras zapatillas fieles a los 'principios elementales'". Tenían amortiguación Air, vale, pero la clave era esta: ¿qué características imprescindibles elegir para incluirlas en el producto y ocupar la posición que buscamos en el mercado?".
Steve Roth, departamento de innovación de Nike Footwear

El diseño de las Pegasus 1 para hombre de 1983 tardaría solamente unos cuatro meses de trabajo en estar listo y plasmó lo aprendido en los experimentos de Nike con la tecnología Air en unas zapatillas para correr equilibradas y listas para salir al mercado.
"En esencia, las Pegasus eran nuestras zapatillas fieles a los 'principios elementales'", según explica Roth. "Tenían amortiguación Air, vale, pero la clave era esta: ¿qué características imprescindibles elegir para incluirlas en el producto y ocupar la posición que buscamos en el mercado?".
No eran las más llamativas del catálogo ni pretendían serlo. Sencillamente, se habían diseñado para funcionar.
Nike confiaba en las Pegasus y lo demostró hasta en el último detalle. Poco antes había empezado a publicar "manuales de uso" para las zapatillas de gama alta, para informar a cada runner de las ventajas de las nuevas tecnologías. Así que se publicó uno para las Pegasus, que explicaba al consumidor qué era el Air, las propiedades del compuesto Tomilite y la geometría del diseño. Aquella transparencia reforzó la imagen de las Pegasus como un modelo sólido y claro, muy fiable y práctico.

Co la misma fórmula que se había aplicado para la versión masculina, Nike lanzó las Pegasus 1 para mujer, con amortiguación Air en el talón, para ampliar la línea de running femenina, que estaba creciendo.
"En esencia, las Pegasus eran nuestras zapatillas fieles a los 'principios elementales'". Tenían amortiguación Air, vale, pero la clave era esta: ¿qué características imprescindibles elegir para incluirlas en el producto y ocupar la posición que buscamos en el mercado?".
Steve Roth, veterano de innovación de Nike Footwear

El manual de uso de las Pegasus era un folleto que iba en la caja de las zapatillas y explicaba las propiedades de la amortiguación Air, el diseño de la suela exterior y el cierre de cordones.
Hoy mucha gente supone que la denominación "Pegasus" surgió inspirada en el caballo alado de los mitos y que representaba el equilibrio de la espuma EVA y la unidad Air en la mediasuela. La realidad es mucho más simple:
se pidió a la plantilla de la empresa que propusieran nombres. Así que se juntaron en un cuenco los papelitos con sugerencias y varios proponían "Pegasus". Entre ellos, uno de Mark Parker. Por entonces, Nike llevaba tiempo jugando con la mitología (con modelos como Odyssey o Valkyrie) y Pegasus seguiría esa línea. "Entonces era más fácil bautizar productos", afirma Parker.
El nombre cuajó y con él se inició la andadura de las que acabarían por ser las zapatillas de running más populares de Nike.

Los primeros anuncios, como se ve en este de 1983 titulado "Run With the Wind" (Corre con el viento), explotaban la imaginería del caballo alado para ilustrar la sensación de ligereza que transmitía el talón con unidad Air.
Nike presentó las Pegasus en la maratón de Nueva York de 1982. En aquella cita, Alberto Salazar sumaría su tercera victoria consecutiva calzado con un par de Nike Mariah y las Pegasus debutaron en números limitados, como parte de la línea técnica para running. Se pusieron a la venta a través de distribuidores selectos y enseguida cosecharon éxito en las cifras: en menos de un mes se vendieron unas 8.000, casi 200.000 dólares en total. En diciembre, las cifras superaron los 35.000 pares.
Durante los primeros meses de 1983 se amplió la distribución y la reacción fue inmediata. "La reacción inicial del público fue fantástica", recuerda Jim Docherty, que justo ese año empezó su carrera de Nike EKIN. "Cuando las Tailwind llegaron al mercado, hubo gente a quienes les parecieron demasiado blandas, porque entonces casi todas las mediasuelas eran bastante rígidas y las Tailwind iban a contracorriente. Pero las Pegasus con Air en el talón cubrieron precisamente ese hueco que había entre las antiguas mediasuelas de EVA y la unidades Air completas".

Estas Pegasus llevan la firma de Joan Benoit Samuelson, quien las usó en 1984, precisamente el año en que ganó la primera maratón femenina olímpica.
Las Pegasus no tardaron en ganarse la confianza de runners jóvenes y también del personal de las tiendas. Eran las que se recomendaban, sin más. En 1983, durante sus años en el instituto mucho antes de convertirse en veterano de Nike Running y PLM de Pegasus, Tim Slingsby trabajaba en una tienda de deportes. "En cuanto entraba alguien en la tienda, las primeras zapatillas que le recomendabas eran las Pegasus", señala. "Yo no era más que un chaval que estudiaba en secundaria, pero tenía claro que cumplían de maravilla y el precio era estupendo. Lo tenían todo".
En tan solo seis meses, tan solo del modelo masculino, Nike había vendido 300.000 pares. O sea, 6,4 millones de dólares.
La fórmula había triunfado.

Estas Pegasus más que usadas y desgastadas lucen el autógrafo de Joan Benoit Samuelson y son el testimonio del aprecio que se granjeó este modelo. Unas zapatillas fiables, más que recomendables para cualquier runner.
En 1985, los pares vendidos ascendían ya a 2,5 millones. Nike había dado con la tecla, tenía claro el camino y seguía adelante. Bob Lucas, un veterano diseñador de la marca, las comparó con el mundo del motor: "Si te fijas en los automóviles, cada marca tiene unas Pegasus en el catálogo: el Honda Civic, el Toyota Corolla... ...ese coche que representa la mejor relación calidad-precio".
Durante los siguientes años, Nike se limitó a hacer pequeños ajustes. Se fueron mejorando poco a poco los materiales, cambiaron las combinaciones de colores, etc. Pero los rasgos esenciales del modelo se mantuvieron inalterados. Un ejercicio de sensatez que pasaría a formar parte de la identidad Pegasus. "A mí me parece que todo el mundo era consciente de que era un gran producto, que no hacía falta cambiar nada", sostiene Clare Hamill, que fue líder de Nike Running a mediados de los 80. "Eso era lo más delicado, ¿cómo mejorarlas sin cambiarlas?".

Cuando llegó 1987, las Pegasus habían evolucionado a base de pequeños retoques, actualizando los materiales pero conservando su fórmula básica, perfectamente equilibrada.
Su esencia respetaba un principio muy sencillo: nada de complicaciones innecesarias. Tanto la mediasuela como la parte superior y la suela exterior obedecían a la propuesta que Hamill describió así: "La filosofía de las Pegasus era firme: sencillez, nada de complicaciones. Ni un detalle superfluo. La clave es no pasarse, darle a la gente lo que pide".
Quienes salían a correr estaban de acuerdo. A finales de los años 80, las Pegasus ya se habían asentado en un mercado cada vez más poblado. Un símbolo de fiabilidad, que apostaba por la seguridad y no por los colorines vacíos. En 1989 llegarían las Air Pegasus, basadas en un diseño preexistente incorporando una parte superior de ante sintético y tejido poly-pag. Acabarían por quedar grabadas en la memoria colectiva. "Si le preguntas a atletas leales a las Pegasus cuál es su versión favorita", según el antiguo líder de Nike Running Kevin Paulk, "yo creo que mucha gente te dirá que son las Pegasus 89. La parte superior era preciosa, muy suave, y se ajustaban como un guante".

Quizás las preferidas entre los fieles al modelo sean las Nike Air Pegasus 89, famosas por la suavidad de la parte superior y su ajuste, como un guante.
"Si le preguntas a atletas leales a las Pegasus cuál es su versión favorita, yo creo que mucha gente te dirá que son las Pegasus 89. La parte superior era preciosa, muy suave, y se ajustaban como un guante".
Kevin Paulk, antiguo líder de Nike Running

A finales de los años 80, las Pegasus se habían asentado en el mercado. Eran un símbolo de fiabilidad, que evolucionaba actualizando los materiales, pero sin alterar la fórmula en la que confiaban tantos atletas.
Y esa es la herencia original que sigue hoy presente en las Pegasus: unas zapatillas de running que no aspiran a seguir las tendencias, sino convencer a cualquier runner y conquistar su fidelidad, kilómetro a kilómetro.